Caso Maldonado: nuevos datos generan sospechas sobre dos gendarmes

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Uno de los efectivos admitió que hirió a un manifestante. El otro fue atacado durante el procedimiento y pudo haber reaccionado violentamente.
Neri Armando Robledo, un gendarme que participó del operativo en la ruta 40 del 1° de agosto, admitió durante un interrogatorio de la Gendarmería que golpeó con un “piedrazo” a una de las personas que participaban de la protesta y escapó por el río.

Robledo formó parte de la línea de gendarmes que corrió a los manifestantes luego del enfrentamiento en la ruta, que ahora se cree que eran 8 y no 7 como declaró el domingo la ministra de seguridad, Patricia Bullrich.

El Gobierno se enteró de la participación de Robledo tardíamente porque el efectivo, de 27 años, pidió licencia “por enfermedad de su padre” inmediatamente después del operativo en Cushamen, donde se cree que estuvo Santiago Maldonado, el joven buscado desde el 1° de agosto.

En su relato, Robledo contó que uno de los manifestantes lo agredió en su huida. Como respuesta, tomó una piedra y se la arrojó. La roca “pequeña” pegó en la espalda del activista que estaba intentando cruzar el Río Chubut a nado. Ya desde el otro lado de la orilla, la persona herida se incorporó y lo insultó, repasó.
“¿Cómo se dio cuenta de que lo impactó?”, le preguntó Luis Lagger, el comandante general de la Gendarmería que tomó la declaración. Porque otro de los efectivos que estaban allí, el sargento Pelozo, le dijo en aquel momento que vio el impacto, contó Robledo, según confirmaron fuentes oficiales consultadas por este medio.
Este testimonio introduce una novedad en la causa. Es que hasta ahora el Gobierno y los jefes del operativo habían negado enfrentamientos con las personas que cortaban la ruta 40 por un reclamo mapuche.

La declaración fue enviada por el Gobierno al juez de Esquel Guido Otranto. Ayer, el magistrado se reunió con el ingeniero Ariel Garbarz, quien aseguró que uno de los teléfonos que utilizaba Maldonado se encendió en la Argentina el 2 de agosto. La Justicia ya pidió informes para establecer dónde estaba el aparato.

Este martes, se espera que haya más movimiento en la causa: declaran dos mapuches y el Gobierno prometió aportar más información.
A la par, los investigadores comenzaron a centrar sus sospechas sobre el subalférez Emmanuel Echazú, otro gendarme que estuvo en la primera línea del operativo y que fue gravemente herido de un piedrazo cuando ingresó al territorio ocupado en Cushamen.

Echazú terminó con una doble fractura de mandíbula, según reconoció el jefe del operativo Fabián Méndez. Golpeado, herido, los investigadores creen que pudo haber tenido una motivación para perseguir y golpear a uno de los manifestantes. Sin embargo, por ahora no hay pruebas concretas para sostener esta hipótesis.

Ese mismo oficial fue el encargado de labrar el acta de todo lo acontecido ese día. Buena parte del relato oficial de los incidentes surge de lo que él escribió.