Dejemos de ser sordos, mudos y ciegos porque mañana Zamora puede venir por nosotros

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Ya no hay asombro. Los santiagueños vemos y leemos las cosas que pasan en la provincia sin inmutarnos. Ya nada nos sacude el sopor y eso lo hace más fuerte a la bestia, a Zamora, el que digita desde un sillón la Justicia, la libertad de cada uno de nosotros, porque se cree Dios, pero uno lleno de odio y ambición, sabiendo, aunque a esta altura no le importa, que son estas cosas, las que a la corta o a la larga, le cavarán su propia fosa y por las que será repudiado por todo el pueblo, el que alguna vez lo votó porque pensó que era el cambio.

Como periodista que escribe estas líneas no voy a emitir mi opinión personal sobre la culpabilidad o inocencia de Eduardo Chabay Ruiz, lo que sí voy a hacer es decir que lo que está ocurriendo con esta causa es una aberración jurídica, perpetrada desde el poder político, fogoneada por un abogado inescrupuloso como Cavallotti, quien por plata es capaz de vender a su familia (hablando metafóricamente), mediatizada por los medios de comunicación hegemónicos y socios del Gobierno y manejada por un juez que no sabe decir que no, porque obviamente prevalece el sentido de supervivencia.

La causa de abuso sexual que pesa sobre el ex intendente de La Banda, habiendo este medio accedido a las pruebas, carece de sustento legal, pero aún así la defensa adhirió al pedido de elevación a juicio oral, aunque eso no le bastó a Zamora y sus obsecuentes, el magistrado ordenó la detención inmediata del concejal, sin tener en cuenta o haciéndose el tonto, de las normas legales que rigen para quienes tienen fueros, tales como la ley 6.732/05 de la Carta Magna provincial y los artículos de la Constitución nacional  69 (inmunidad de arresto) y el 70 (referido al desafuero). Estas normas fueron reglamentadas por la ley 25.320, denominada “ley de fueros”, sancionada el 8 de septiembre del año 2000, receptando en sus aspectos principales la interpretación doctrinaria y jurisprudencial mayoritaria sobre la materia.

De las disposiciones constitucionales y legales indicadas se pueden sintetizar las siguientes conclusiones sobre el alcance de los fueros parlamentarios:

1º) En caso de imputarse un delito penal a un legislador, el juez competente deberá llevar adelante el proceso de la misma forma en que lo haría si se tratara de un ciudadano común. En consecuencia el juez puede llamar al imputado a prestar declaración indagatoria, dictar su procesamiento y elevar la causa a juicio oral sin necesidad de pedir su desafuero. Solamente podría solicitarlo a) si el legislador se negare a concurrir al ser citado a indagatoria.

2º) Del mismo modo el Tribunal oral que interviniere en la causa deberá tramitarla normalmente hasta su conclusión con el dictado de la sentencia definitiva. Si la sentencia fuera condenatoria e impusiere al legislador una pena privativa de la libertad a cumplirse en forma efectiva, deberá pedir el desafuero a los fines de su ejecución.

3º) Si el legislador hubiere sido arrestado por haber sido sorprendido “in fraganti” en la comisión de “un delito que merezca pena de muerte, infamante u otra aflictiva”, en los términos del citado artículo 69 de la Constitución, el juez interviniente deberá comunicarlo de inmediato a la Cámara a la que pertenece el legislador, la que en el plazo de diez días deberá decidir con el voto de los dos tercios de los miembros si procede el desafuero, en cuyo caso podrá suspender al imputado y ponerlo a disposición de la Justicia. Si se rechazare el pedido de desafuero, el juez deberá poner en libertad al imputado (artículo 3º de la ley 25.320), sin perjuicio de la prosecución del proceso.

Queda claro que su señoría debía pedir el correspondiente desafuero y proseguir con el proceso. Nada de esto pasó. Decenas de policías y los medios allanaron diversos domicilios sin pensar en el escarnio público al que estaban sometiendo a la familia del edil.

Ayer, Zamora seguramente reía junto a sus obsecuentes, pensando que había logrado lo que no consiguió el 31 de agosto, derrotar a Chabay Ruiz, no importa el modo ni la forma, él sólo tiene un objetivo ver “muerto” a su enemigo. Hoy ya no ríe, despliega todo el aparato de inteligencia, al mejor estilo Musa Azar, para dar con el paradero del ex intendente, quien se encuentra prófugo por una estrategia de la defensa.

Gerardo Zamora tiene miedo, muy en su fuero íntimo sabe que Ruiz no es Julio Alegre, que cuando todo esto termine seguirá teniendo poder político e irá por él y por su familia, le hará pagar por todos los muertos silenciados de la provincia y por lo que sufrieron los suyos también.

Hoy los santiagueños estamos adormecidos, nada nos importa, sólo que no nos toquen “el bolsillo”, preferimos callar, mirar para otro lado y si decidimos opinar lo hacemos por lo bajo, porque alguien puede escuchar.

Entonces somos tan culpables de lo que está pasando como quienes ejercen esta dictadura. No existe democracia, ni justicia ni libertad para nadie, hoy es Ruiz mañana puedo ser yo o vos, debemos entender eso. Es hora de exigir un verdadero poder judicial independiente, para que se sepa la verdad y sin ningún trasfondo político se realice el juicio contra Ruiz y dictamine si es culpable o inocente.

Dejemos de ser sordos, mudos y ciegos, de lo contrario mañana no nos podremos quejar si vienen por nosotros.

Por Gabriela Neme