Francisco: “¡No se puede gobernar sin amor al pueblo y sin humildad!”

papaEn su misa de todos los días en Santa Marta, el papa Francisco reflexionó sobre la política y los gobernantes.

“Un gobernante que no ama no puede gobernar: a lo sumo podrá disciplinar, poner un poco de orden, pero no gobernar”. Durante la homilía el Santo Padre dejó un mensaje claro: Las dos virtudes indispensables de un gobernante son el amor al pueblo y la humildad.

“¡No se puede gobernar sin amor al pueblo y sin humildad!”, sentenció el Papa. “Todo hombre, toda mujer, que va a tomar posesión de una función de gobierno, debe hacerse estas dos preguntas: ¿Amo a mi pueblo para servirlo mejor? ¿Soy humilde y escucho a todos, escucho las distintas opiniones, para elegir el mejor camino? Si no se hace estas preguntas su gobierno no será bueno. El gobernante, hombre o mujer, que ama a su pueblo es un hombre o una mujer humilde”, agregó Francisco.

“Ninguno de nosotros puede decir: ‘Yo no tengo nada que ver con esto, ellos gobiernan…’ No, no, yo soy responsable de su gobierno y debo hacer lo mejor para que ellos gobiernen bien y debo hacerlo participando en política como pueda. La política –dice la Doctrina Social de la Iglesia– es una de las formas más altas de la caridad, porque es servir al bien común. Yo no puedo lavarme las manos, ¿eh? ¡Todos debemos hacer algo!”, indicó el Santo Padre.

También hizo referencia a los medios: “Está la costumbre de sólo hablar mal de los gobernantes y de las cosas que no van bien. Se escucha el noticiero de TV y pegan, pegan; se lee el diario y pegan… ¡siempre mal, siempre en contra!”.

“Sí, tal vez el gobernante es un pecador, como lo era David, pero yo debo colaborar con mi opinión, con mi palabra, incluso con mi corrección” porque todos “deben aportar al bien común”, dijo el Papa, en un llamado al compromiso de todos.

“Muchas veces hemos escuchado que un buen católico no se mete en política, pero esto no es cierto, ese no es el buen camino, insistió Francisco. Un buen católico se mete en política, ofreciendo lo mejor de sí, para que el gobernante pueda gobernar. ¿Y qué es lo mejor que podemos ofrecerles nosotros a los gobernantes? ¡La oración! Es lo que dice Pablo: oración para todos los hombres y para el Rey y para todos aquellos que están en el poder. ‘Pero, Padre, esa es una mala persona, debe ir al infierno…’ ‘Reza por él, reza por ella, para que pueda gobernar bien, para que ame y sirva a su pueblo, para que sea humilde. Un cristiano que no reza por los gobernantes, ¡no es un buen cristiano!’ ‘Pero, Padre ¿cómo voy a rezar por éste?’ ‘¡Reza para que se convierta!’ Pero reza”, indicó.

“Demos lo mejor de nosotros, ideas, sugerencias, lo mejor, pero sobre todo, oración. Recemos por los gobernantes, para que gobiernen bien, para que lleven hacia adelante a nuestra Patria, a nuestra Nación, para que haya paz y bien común”, concluyó.


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