“Harvey” sería el desastre más caro en la historia de EEUU

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El Gobierno estadounidense quiere liberar una partida de casi u$s 6.000 millones en ayuda humanitaria para paliar los devastadores efectos en el sur de Estados Unidos del huracán “Harvey”, ya degradado a depresión tropical, según el diario “The Washington Post”.

El presidente Donald Trump podría realizar la solicitud correspondiente al Congreso en las próximas horas, aseguró el diario en la noche del jueves.

De esa cantidad, 5.500 millones irían a parar al lastrado fondo de ayuda para catástrofes de la Agencia Federal para la Gestión de Emergencias (FEMA) y otros 450 millones se destinarían a la Agencia Federal para el Desarrollo de la Pequeña Empresa (SBA) para la concesión de créditos de emergencia.

Trump prometió la llegada rápida de ayudas a las víctimas de Texas y esos 6.000 millones serían sólo una primera parte de un paquete mayor, señala el diario.

Según las primeras estimaciones, “Harvey” podría convertirse en la catástrofe natural más cara de la historia de Estados Unidos.

El gobernador de Texas, Greg Abbott, señaló que esperaba costes en ayuda para Gobierno superiores a los u$s 100.000 millones.

El asesor de seguridad nacional Tom Bossert había dicho antes que la Casa Blanca planeaba solicitar un gasto adicional para gestión de desastres para comenzar a paliar los daños a la propiedad. Se estima que 100.000 viviendas resultaron dañadas desde que “Harvey” tocó tierra en Texas hace una semana dejando lluvias récord que alcanzaron los 125 centímetros cerca de Houston.

Además, la cifra de muertos al paso de “Harvey” aumentó a casi 40 el jueves, según informaron varios medios, aunque no se confirmó aún de forma oficial al seguir en marcha las operaciones de rescate.

La tormenta que se mueve con lentitud ya sido degradada entretanto a depresión tropical y se encontraba en el norte de Mississippi a última hora del jueves. Las autoridades siguen pronosticando lluvia de unos 50 centímetros en Louisiana, mientras “Harvey” se mueve hacia Arkansas en dirección norte.

Mientras, el gobernador de Carolina del Norte, Roy Cooper, declaró el estado de emergencia para permitir el rápido traslado de gasolina y subsanar el desabastecimiento en zonas afectadas.