Presupuesto: Mauricio Macri buscará hablar con Sergio Massa, que duda y pone condiciones

Dos años y tres meses después de la última comunicación entre ambos, Mauricio Macri busca volver a hablar con Sergio Massa, el líder del Frente Renovador al que durante ese lapso acusó varias veces por querer “sacar ventajita” y hace apenas unas semanas cuestionó por su “falta de honestidad” intelectual por oponerse a la reforma militar. No es que el Presidente haya cambiado de opinión, ni que haya habido un acercamiento de las partes, pero la realidad así lo obliga: necesita rodear del mayor consenso posible al proyecto de Presupuesto que enviará al Congreso antes del 15 de septiembre y el tigrense, que tiene un bloque cuyo poder de fuego resulta decisivo en la Cámara de Diputados, ya avisó que espera un llamado “reivindicatorio” del jefe de Estado, pero que además pondrá duras condiciones.

En el Gobierno estiman que la próxima semana podría haber un llamado de Macri a Massa, pero que las conversaciones con el tigrense se iniciaron hace meses. “Hablamos todo el tiempo con él y con su equipo. El diálogo en el Congreso es continuo”, sostienen. Sin embargo, el jefe renovador se mantiene firme en su postura de que sea el Presidente quien dé el paso y lo llame. “No pretendo que salgan con un cartel que diga ‘Massa sos un prócer’. Pero así como usaron horas de TV para denostrarme, pretendo que usen un minuto para decir ‘che pibe, tenías razón’. Yo hace más de un año y medio les avisé que iban directo a un accidente. Y lo único que hicieron fue basurearme”, le retrucó a uno de los interlocutores que le planteó la intención oficial de convocarlo a tejer un acuerdo.

La última vez que charlaron Macri y Massa fue por teléfono. Corría junio de 2016 y el Presidente, en plena gira por Colombia, quiso destrabar el proyecto de blanqueo de capitales al que Massa amenazaba con retirarle el apoyo si se incluía la posibilidad de que lo hicieran familiares de funcionarios. El jefe de Estado le insistió para que cediera, algo que no ocurrió; y luego decidió imponerlo por decreto. Espadas del oficialismo y también de la oposición fueron testigos de aquel llamado: acompañaban en su despacho al tigrense. Incluso, uno de ellos, un importante legislador del interbloque de Cambiemos, lo felicitó: “Tenés unos huevos bárbaros”, le reconoció. Desde allí, dice el tigrense, Macri le cerró todas las puertas.

Cerca del mandatario, en cambio, plantean que la ruptura comenzó a darse meses después, cuando Massa se unió con el kirchnerismo y otros sectores de la oposición y logró acorralar al oficialismo en el Congreso para que se hicieran cambios en Ganancias. En efecto, fue allí cuando tanto el Presidente como el jefe de Gabinete Marcos Peña comenzaron a decir que buscaba sacar “ventajita”.

“Es un misterio: Sergio tiene en cuenta la situación del país, la importancia de dar señales al mundo, pero nadie sabe cómo va a reaccionar si Macri lo llama. Igual dudo que lo llame”, apuntó, descreído, un hombre de extrema confianza de Massa.

Otra voz, también muy cercana a Massa, es más optimista; pero cree que la charla no será amigable: “No se va a callar nada. El quiere discutirle el plan económico. Se acabó el tiempo del chamuyo y del cafecito de los buenos modales”, analizó. Y expuso que Macri tendrá que estar preparado para algunos interrogantes: “¿Cuál es la meta de inflación? ¿Cuáles son los recortes? ¿Qué tasa de interés se proyecta? ¿Cuál es el plan monetario? ¿Qué van a hacer con los jubilados? ¿De dónde va a salir la inversión para ciencia y tecnología y para las universidades? ¿Quién va a pagar la crisis? Quiere saber el contenido del Presupuesto. Hasta ahora sólo se conocen las pildoritas que fueron tirando en los medios”, señala.

Pero, a esta altura, el enojo del ex diputado con Macri excede lo político. “Por supuesto que también hay diferencias personales: yo tomo la leche, no el té; y digo que la camiseta de Independiente es roja, no colorada”, se le escuchó decir en una reunión con su equipo en las últimas horas. Hacía referencia a ciertos códigos que, entiende, el Presidente no tiene a la hora de vincularse con la oposición. En el Gobierno le cuestionan algo similar a Massa: “Es impredecible, no es confiable”, repiten.

Para colmo, aunque no lo expresó públicamente, Massa sí hizo saber que llegó a sus oídos un mensaje que el Presidente supuestamente le habría dado en septiembre de 2017 a un empresario petrolero de primer nivel en la Argentina, que le planteó su intención de aportar para su campaña: “Ayudá al que quieras, hasta a los K si querés. Pero a Massa, no”.

Macri, en cambio, está dispuesto a ceder. Así se lo manifestó a sus principales espadas del Gabinete, cuando le remarcaron la importancia de recomponer el vínculo de cara al debate por el Presupuesto. “Voy a hacer todo lo que tenga que hacer”, respondió, sin dudarlo. Ese llamado finalmente se daría en los próximos días, siempre antes del viernes 14, cuando iría el texto al Congreso. Incluso hay quienes sugieren que podría darse en el inicio de la semana, previo a la cumbre del martes con los gobernadores que asistirán a Casa Rosada para cerrar el acuerdo del texto que prevé déficit cero para 2019.

Este viernes, consultado por el diálogo con la oposición y un eventual diálogo con Massa, el jefe de Estado esquivó dar precisiones pero agradeció a los dirigentes “que ponen a la gente por arriba de sus especulaciones políticas”.

Desde el Gobierno, quienes intentan convencer a Massa para que la bancada de 23 diputados que le responden directamente -y algunos del interbloque de Argentina Federal, alineado detrás de los gobernadores del PJ- no obture el tratamiento del proyecto, recibieron pocas señales del tigrense. Ellos son: los “hermanitos”, como en Cambiemos llaman al jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta y la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal; el ministro del Interior Rogelio Frigerio y el titular de la Cámara de Diputados Emilio Monzó. “Ni Sergio sabe lo que quiere”, contestó, con cierta incertidumbre, uno de ellos.

Por lo pronto, Massa hace llegar más reproches que mensajes conciliatorios. Hay uno que le duele extra al Gobierno: le recordó a otro interlocutor que en agosto de 2016, el ex ministro de Economía Roberto Lavagna fue -con su visto bueno- a la Quinta de Olivos para reunirse con Macri y con el ex titular del Banco Central Federico Sturzenegger. “Querían escuchar qué pensaba. Roberto les dijo que esto terminaba así. El Presidente le dijo que lo veía muy pesimista y el resto de su equipo lo acusó de estar ‘viejo’ y no entender más el mundo. Mirá quién tenía razón…”.

Fuente: Clarín