Quién fue el cura José Brochero

cura brochero1José Gabriel del Rosario Brochero nació en 1840 en las Sierras Chicas de Córdoba. Se ordenó sacerdote en 1862. En 1869 asumió el Curato de San Alberto. Debía pastorear a unos 10.000 habitantes dispersos en las Sierras, sin caminos ni escuelas, y en un estado de gran indigencia material y moral.

Su misión la desarrolló a lomo de mula. Fue incansable en el rescate de las almas de una población serrana muy pobre, aislada, olvidada, y librada al estrago del alcoholismo y la violencia. Llevaba a los fieles hasta Córdoba para practicar los Ejercicios Espirituales ignacianos, viajando 200 km a 2.000 metros de altura por caminos muy difíciles.

El cura Brochero dejó una huella imborrable en el bello paisaje de Traslasierra: con la ayuda de sus “ovejas”, construyó caminos, escuelas, capillas, oficinas de correos y una Casa de Ejercicios espirituales en la Villa del Tránsito, hoy llamada Villa Cura Brochero en su honor.

Murió en 1914, leproso y ciego.

El milagro que se le atribuye

Vicente Montenegro, el neurocirujano que atendió a Nicolás, el niño cuya milagrosa salvación se atribuye a Brochero y por la cual será beatificado, dijo: “Debo aclarar que no soy la persona indicada para hablar de milagro, pero sí estoy convencido de que el paciente tuvo una mejoría asombrosa, que superó las expectativas que tenía”.

Nicolás, que hoy tiene 13 años, sufrió un grave accidente automovilístico cuando tenía 11 meses. Su abuelo murió y su madre y su abuela sufrieron heridas. Su padre, el único que salió ileso, le hizo respiración boca a boca y le pidió a Brochero que le salvara la vida.

Sobrevivió, pero los estudios médicos decían que Nicolás no podría volver a ver, escuchar, hablar ni caminar. “El diagnóstico de vida vegetativa nos entró por un oído y nos salió por el otro. Nosotros sabíamos que Nicolás se iba a recuperar”, relató Sandra, la madre de Nicolás.

“En ese momento de desesperación, cuando veía que la vida de Nicolás se apagaba, yo estaba convencido de que el cura Brochero lo iba a salvar“, recordó Osvaldo, su papá.

Brochero será el séptimo beato argentino. Los otros seis son María Cabanillas, María Ludovica de Angelis, Nazaria Ignacia March Mesa (nacida en España, pero que desarrolló su obra en nuestro país), Artémides Zatti, Laura Vicuña y Ceferino Namuncurá.

El único santo argentino es Héctor Valdivieso Sáez (también llamado San Benito de Jesús), quien había nacido en Buenos Aires en 1910 y fue fusilado junto a presos políticos. Fue canonizado el 21 de noviembre de 1999 por Juan Pablo II.


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