Trabajo infantil, una realidad que duele

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Más de un millón de niños trabaja en nuestro país. El flagelo, que no distingue de fronteras, aumenta de manera preocupante.
El trabajo infantil es un flagelo que afecta a más de un millón de niños en Argentina y a más de 150 millones de niños en todo el mundo. Por este motivo la Organización Internacional del Trabajo conmemora, desde hace 15 años, el Día Mundial Contra el Trabajo Infantil con el fin de alertar a la población acerca de este flagelo que afecta a millones de pequeños en todo el mundo.
“En cada rincón de nuestro país, a diario, miles de niños dejan de ser niños. Se trata de una realidad abrumadora y perversa que es urgente cambiar”, aseguró la Licenciada Alejandra Perinetti, directora de Aldeas Infantiles SOS Argentina, y precisó: “Según datos del Fondo para la Infancia de Naciones Unidas, hay más de 150 millones de niños que trabajan en todo el mundo. Argentina no escapa a esta situación. Según datos del Barómetro de la Deuda Social, hay más de un millón de niños, niñas y adolescentes de entre 5 y 17 años que trabajan”.

“Trabajo infantil es toda actividad económica y/o estrategia de supervivencia remunerada o no, realizada por niñas, niños y adolescentes que se encuentran por debajo de la edad mínima de admisión al empleo, o que no han finalizado la escolaridad obligatoria, o bien que no han cumplido los 18 años si se trata de trabajo peligroso”, especificó Perinetti.

Entre los motivos que conducen al trabajo infantil, la especialista mencionó “necesidades básicas insatisfechas, aspectos culturales, dificultad de acceso a servicios y bienes”, al tiempo que remarcó que “a diario presenciamos situaciones en las que los niños, por diversas estrategias de supervivencia y organización familiar, quedan expuestos a un prematuro ingreso al mercado laboral”.

Por último, señaló que “el trabajo infantil constituye una vulneración severa a los derechos de niños, niñas y adolescentes que en muchos casos permite suponer otras vulneraciones tales como el abandono escolar, la falta de cuidados en la salud, la imposibilidad de jugar y descansar adecuadamente, solo por mencionar algunas de ellos”, y puntualizó que “en Argentina, que un niño o niña trabaje, de manera remunerada o no, constituye un delito”.

“Está claro que no es suficiente con la existencia de legislación y organismos nacionales que velen por la protección de los niños, niñas y adolescentes”, aseveró Perinetti, y concluyó: “Es imprescindible un cambio colectivo que garantice a cada niño, niña y adolescente las mismas posibilidades de crecer y desarrollarse”.