Desesperado pedido de una madre santiagueña, víctima del mal accionar de la Justicia y del padre de sus 6 hijos

A este medio llegó la carta desesperada de una madre de 6 niños, Ximena Chedid, explicando la difícil situación que atraviesa junto a sus hijos, ya que su ex marido no le paga la manutención que corresponde. Una forma más de mantener el poder y control sobre la mujer, esto es violencia de género, y la Justicia debe dejar de mirar a otro lado y actuar, ya que hay una mujer y niños en riesgo.

Carta de un lector

Amigos y conocidos, recurro a este medio para que se haga eco la situación en que me encuentro. Lamentablemente tengo que contar mi realidad así, porque necesito de la ayuda de todos para llegar a los medios de comunicación nacionales y, a través de ellos, a quienes corresponda del Estado Nacional para que se haga JUSTICIA. Ocurre que el Estado santiagueño (entre los que incluyo a los Tribunales provinciales, la Oficina de Violencia de Género y La Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia) nos desamparó a mí y a mis 6 hijos.
Hago público esto muy a mi pesar y sobre todo pido disculpas a los hijos, pero la situación que venimos viviendo hace 5 años desde que me divorcié del padre de mis hijos es insostenible. Cómo bien lo dijo él al momento de separarme, que si lo hacía mi vida iba ser miserable; hasta el día de hoy cumple con creces su palabra.
En 2014 acudimos a una audiencia de mediación por alimentos y régimen de visitas, donde se comprometió a pasar para la manutención de sus hijos la suma de $10.000 (pesos diez mil) más obra social. Esto solo se cumplió por tres meses, porque junto a su abogada, la Dra. Silvana Perren, contemplaron y decidieron que se trataba de una suma excesiva de dinero y de pronto, declarándose “insolvente”, comenzó a depositar la suma de $3000 (pesos tres mil) mensuales…. ah, y además dejó de pagar la obra social. Menciono esto porque no solo es lógicamente necesaria una cobertura de salud, sino que además, uno de mis hijos tiene una afección en los riñones ya que solo le funcionan en un 50%. Hace dos años tuve que recurrir a la ayuda de amigos para pagar unos estudios de alta complejidad, los cuales se negó a pagar su padre. En el año 2015, exactamente en el mes de abril, se jactó ante nuestros conocidos de que tenía el poder de “joderme la vida” (palabras textuales) cuando él lo quisiera y, fiel a su voluntad de cumplir con lo que se propone (y con ayuda de jueces corruptos), armaron una causa en mi contra y por orden del juez de Crimen Primera Instancia, en ese entonces Dra Llanos, autorizaron mi detención aduciendo desobediencia judicial aprovechando una medida de prohibición de acercamiento para ambas partes. Pidiendo colaboración a tratas de personas me detuvieron en el acceso al jardín de infantes donde concurría mi hijo menor, generando todo un espectáculo circense delante de niños y padres. Con un despliegue de diez agentes vestidos de civil mostrándome la orden de detención y diciéndome que debía acompañarlos, despojándome de mis pertenencias e impidiéndome realizar el llamado telefónico a mi abogada. En el operativo, para mi sorpresa, ya se encontraban apostados algunos periodistas de medios de comunicación local para cronicar el hecho. No sabía que trabajan en conjunto. Como si fuera una delincuente, el personal femenino me subió al móvil y me trasladó a la comisaría del menor y la mujer, donde comenzó un calvario. Aclaro que ese lugar no es para detenciones permanentes. Inmediatamente se hizo presente un abogado para decirme “que me quede piola porque pusieron mucha plata para que esto se lleve a cabo”. El personal policial del lugar me ordenó limpiar los baños y cocinarle al personal de turno y, como si fuera poco, a redactar los ingresos para reducir sus tareas. No me permitieron ingresar ni una frazada siendo que estábamos a la intemperie junto con las demás detenidas. Fueron cinco días de estar incomunicada sin saber nada de mis hijos. Después de este traumático episodio comenzó el verdadero tormento con amenazas permanentes, hostigamiento y agresiones físicas por personas enviadas con mensajes intimidatorios, algunos de ellos delante de mis hijos. A todo esto se suma que su hermana mayor, Ana Karina Alegre, quien trabaja en tribunales en la Defensoría del Menor, se encarga de cajonear mis expedientes (todo esto filmado por las cámaras de seguridad del juzgado). Además filtró declaraciones de mis hijos haciendo copias con el fin de intimidarlos y hacerles saber que tienen poder para hacer lo que quieran, repitiéndoles una y otra vez que “mientras vivan con esa p… no van a tener nada”. Esto que les digo me lo contaron mis hijos.
Otro claro ejemplo de su poder es el pedido de desalojo que cursa por la casa en la que vivimos con mis hijos. Esto lleva años. Tengo que acuartelarme en mi propia casa porque dejan gente apostada en la vereda para trasmitirle a “alguien” mis movimientos. Esta gente ante el pedido de que se retiraran aducían trabajar y recibir órdenes del Sr. Guillermo Alegre (alias Tito abuelo de los niños).
Trato de ser breve en el relato por qué los eventos fueron muchos más y aún más traumáticos.
Mi decisión de hacer pública la situación se debe a que hace unos meses, de nuevo y a su antojo, el progenitor de mis hijos decidió que la cuota por alimentos ahora sería de $2000 (pesos dos mil)….. Monto que representa el 25% de lo que les pasaba en 2014.
Es por esto que pido que me ayuden para que se haga pública mi situación para poder llegar a la justicia nacional o a quien sea que pueda darnos una solución ya que en mi provincia el poder judicial decidió actuar siempre en favor del incumplimiento del derecho de mis hijos, permitiéndole a mi ex marido, Jorge Guillermo Alegre y a su familia, actuar a su criterio como verdaderos verdugos para hace cada vez más miserable mi vida y la nuestros hijos.

Nota de la redacción: Lo expresado en la nota es responsabilidad del lector que la envió.