El excesivo peso de la mochila escolar puede causar daños musculares y óseos a los chicos

El exceso de peso en las mochilas es un problema entre los niños, que acarrear consecuencias serias, y esto se ha visto con mayor frecuencia en los últimos años. Expertos revelaron que, con el regreso del ciclo escolar, también regresó la inquietud de los padres que consultan a los especialistas cómo evitar estas consecuencias.

En este sentido, el Dr. Carlos Scaglione, médico traumatólogo docente de la Facultad de Ciencias Médicas de la Unse, dijo que, el exceso de peso en la mochila que cargan los chicos, “origina un desbalanceo de la marcha”, lo cual a la larga puede afectar músculos y tendones, y un sinfín de problemas.

Una de sus recomendaciones básicas es que los docentes pidan a los chicos que lleven sólo aquellos útiles que vayan a ocupar en el día de clases.

Sobre el peso que debería tener una mochila escolar, Scaglione precisó: “El concepto general es que nunca debe superar el 15% del peso corporal, e incluso hay quienes sostienen que no debe superar el 10%, o sea que para un chico que pesa 30 kilos, la mochila debe pesar 3 kilos, o menos”.

Daño

“Lo que le sucede al niño es que, cuando el peso en su espalda llega al 20% de su peso corporal, comienza a hacer una alteración de la biomecánica de marcha, o sea que se tiene que adaptar para poder llevar el peso, y como no la puede sostener con los músculos abdominales y pectorales, se agacha y es como si la llevara encima, y soporta el peso desde arriba, lo que lo obliga a una adaptación fisiológica”, ilustró.

Sobre las consecuencias, indicó que “en principio, lo que va a sufrir el chico en el corto plazo es cansancio, dolor muscular, y alguna consecuencia mayor puede llegar si hace este esfuerzo cotidianamente”.

“En general, lo que pasa es que el músculo tracciona mucho de su punto de anclaje que son los huesos, en el niño todavía no está osificado, y trabajan tanto los tendones y los músculos para soportar esa carga, que el cartílago se ve sometido a una fuerza superior y se produce una inflamación que se denomina osteocontritis, que se puede dar en los pies, en los talones, en las rodillas, porque al llevar ese peso el chico tiene una marcha desbalanceada”, amplió.

No tantos útiles

El profesional insistió en que, “como es difícil que el niño mida el peso de su mochila, lo ideal es instruir al docente para que le pida lo estrictamente necesario para ese día de escuela, sino el chico lleva manuales pesados toda la semana y lo usa solo un día. Eso también tiene que ver”.

“A la larga, pueden presentarse problemas en la columna y una pérdida de la simetría en la marcha y en la postura”, sentenció.

Respecto de la prevención de este problema, refirió que “la mejor forma de prevenir las lesiones es no superar el peso ni el tiempo máximo permitido de uso. Se recomienda pesos no mayores a 10% del peso del niño y no cargar las mismas por un tiempo superior a los 15 a 20 minutos”.

El tamaño también debe adecuarse a la edad

Es fundamental que el tamaño de la mochila se adecue a la edad y la talla de los niños, pues si se compra una grande esperando que le sirva durante muchos años, lo que se puede conseguir es que el peso perjudique a la zona lumbar, mucho más sensible que la zona dorsal. La mochila ideal es la que descansa y se adapta a la curva que forman las vértebras dorsales, es decir, aquella que termina unos cinco centímetros por encima de la cintura.

El exceso de peso en las mochilas es un grave problema, ya que la columna aún es inmadura, y los huesos están en crecimiento. Una recomendación útil para prevenir futuros dolores es practicar algún deporte, o realizar ejercicios para fortalecer los músculos de la espalda.

Afectan más o menos los hombros y la espalda según la forma de traslado y la distancia al establecimiento escolar

La Sociedad Argentina de Pediatría se manifestó sobre este tema y publicó una serie de recomendaciones en cuanto al tipo de mochila que se debe procurar y lo que se pone en ellas.

Especifica la entidad que, si hablamos de las mochilas de tiras, cuanto más anchas sean éstas, mejor distribuirán la presión sobre los hombros. Siempre deben llevarse en los dos hombros, con la carga simétrica, a nivel del centro de la espalda y con los elementos más pesados en contacto con ella.

“Esto significa que las tiras deben ser graduadas al mismo largo y de tal manera que el peso no quede ni muy cerca de los hombros ni por debajo de la cintura, para evitar adaptaciones posturales que generen cambios en el centro de gravedad y la dinámica de la marcha”, explica.

El control sobre lo que se transporta en la mochila, debe ser parte de la rutina diaria de cuidado en la familia y los elementos solicitados por los educadores, los imprescindibles.

En varios países europeos, se desarrollaron programas de educación postural en escolares para orientarlos en la forma correcta de llevar sus mochilas, la distribución del peso en las mismas y la importancia de llevar sólo lo necesario. Concluyeron que los niños son sensibles a aprender y cambiar actitudes, si son apropiadamente estimulados.

Fuente: El Liberal

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