Fernández define los temas de las sesiones extraordinarias con Massa y Máximo Kirchner

Un día después de definir que la primera sesión extraordinaria sería el 6 de febrero y no el 22 de enero, el presidente Alberto Fernández mantiene una reunión en la Casa Rosada con el titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, y con el jefe del bloque del Frente de Todos, Máximo Kirchner.

Tanto Máximo como su madre, la vicepresidenta Cristina Kirchner, acaban de regresar de viaje. Ella de Cuba, donde pasó dos semanas con su hija Florencia que sigue allí un tratamiento médico, y el diputado en Santa Cruz, donde descansó y estuvo con sus hijos.

No es la primera vez que los tres comparten una reunión en Casa Rosada. Juntos armaron la estrategia para el tratamiento de la ley de emergencia económica en diciembre. El antecedente habilita una especulación: ¿conversan sobre el temario para las sesiones extraordinarias? “Fueron a charlar de varias cosas”, fue la única escueta respuesta de fuentes oficiales.

De todos los temas pendientes, los más importantes que pueden generar polémica son el límite a las jubilaciones de privilegio que cobran diplomáticos y jueces y la reforma del Poder Judicial. En el primer caso debe conformarse una comisión para analizar el tema. En el segundo se trabaja para tratar de incluirlo en las sesiones del próximo mes.

Además estaría en el paquete la creación del Consejo Económico y Social y el Consenso Fiscal 2019 que firmaron los gobernadores con el Presidente en diciembre por el que las provincias podrán frenar aumentos de impuestos, como el caso de Ingresos Brutos.

Por otra parte, hay un tema que debe definir la alta política: la institucionalización del Frente de Todos para que deje de ser un espacio electoral y tenga un ámbito donde se consensúe la acción política. Todavía no se visibilizan internas, pero las diferencias entre los distintos sectores de la coalición gobernante (peronismo, kirchnerismo y massismo, por ejemplo) a futuro podrían pesar en la gestión.

Días atrás, tanto el Presidente como Massa tuvieron que intervenir en ayuda de Axel Kicillof para que lograra la aprobación de la ley impositiva después de dos intentos frustrados. Kicillof es el gobernador favorito de Cristina Kirchner y de su hijo Máximo.