Las fotos de la pericia de Gendarmería que demuestran que Nisman fue asesinado

Las fotos de la pericia de Gendarmería Nacional -que la Justicia avaló como prueba- es el principal argumento de quienes abonan la teoría que al fiscal lo mataron dos sicarios.

En el mismo se afirma que “la muerte se debería haber producido aproximadamente a las 2.46 del día domingo 18 de enero 2015” y sostiene que Nisman fue golpeado y drogado antes de recibir el disparo final.

Para realizar e ilustrar su pericia, utilizaron los servicios de un modelo que tenía la misma altura del fiscal Alberto Nisman (1,82 metro) y un peso similar. Es un dato importante, sostienen, para explicar por qué la salpicadura de sangre sobre la mesada del vanitory fue de 22 centímetros de extensión.

Al estar “rodilla en tierra” o “arrodillado sobre ambas piernas” en el momento de su ejecución, la cabeza de Nisman sobresalía aproximadamente medio metro por sobre la mesada del vanitory. Para los peritos de Gendarmería, esto demuestra cómo se diseminó la sangre inmediatamente después del disparo y por qué tomó esa forma sobre la mesada.

De acuerdo al informe, en el momento de recibir el disparo de la Bersa 22 (el arma que pertenecía a Diego Lagomarsino), Nisman estaba ubicado con su torso erguido, mirando la bañera, y a unos 40 centímetros de la misma.

La pericia de Gendarmería señala que, por las dimensiones del baño (que recrearon a escala) y la posición de Nisman, era posible empuñar el arma sin que la mesada obstruyera esa acción. Del mismo modo sucedió con la persona que se ubicó detrás del mismo en el momento de producir el disparo.

Una de las dudas que se propuso despejar la pericia de Gendarmería fue la posibilidad de que el brazo del fiscal, al caer muerto, golpeara sobre la mesada, lo que no ocurrió. Según este informe, eso sólo hubiera sucedido si Nisman se hubiera encontrado solo en el baño, disparándose a si mismo.

Luego de reducirlo y administrarle ketamina (indica la pericia de Gendarmería), uno de los dos sicarios que mataron al fiscal lo ubica con la pierna derecha apoyada en el piso y la izquierda flexionada. El otro, que fue el tirador, se ubica parado y por detrás, tomando el cabello de la víctima con su mano izquierda, y sosteniendo el arma con la derecha. La ketamina, dice el trabajo, fue hallada en las vísceras, y señala que “se podría atribuir que fue luego de la reducción, sin poder precisar con exactitud la vía de administración”.

El tirador -dice la pericia– apoyó el cañón del arma en la zona parieto temporal derecha de Nisman, y disparó. Al instante se eyectó la vaina y la sangre se expulsó hacia el vanitory. Luego, el tirador dejó el arma en el lugar donde se encontró y abandonó el baño.

Mientras el autor del disparo se retiraba, casi al mismo tiempo, el sicario que sostenía a Nisman, sin soltarlo, lo manipuló hasta ubicarlo de espaldas a la puerta y frente al espejo, y luego lanzó hacia atrás el cuerpo, que cayó con la cabeza junto a la puerta.

Producto de la manipulación del sicario que sostenía a Nisman en la caída, se halló sangre en el borde de la mesada, las manijas de la cajonera, la pierna izquierda del fiscal, las prendas de vestir y la alfombra. Cuando lo lanzó para atrás, hacia la puerta, la caída provocó que se haya encontrado sangre en el interior de la puerta, a 60 centímetros de altura, y en la base del bidet. Luego, dice la pericia de Gendarmería, “tomando los recaudos necesarios, a los fines de evitar la alteración de los patrones hemáticos existentes en el piso próximo a la puerta, (el sicario) abandonó la zona del hecho”.

Fuente: Infobae